El 2012 se abre, para el fútbol italiano, con la sombra de un nuevo escándalo. Estamos todavía muy lejos de las estrellas del fútbol de los '80 que buscaban una manera para subvencionar sus costosísimos vicios ni se habla de la gran maniobra mafiosa controlada por el antiguo 'boss' del Calcio, Luciano Moggi (ex GM de la Juventus, descendida a segunda)... Quizás sea esto el elemento más significativo respeto al pasado, respeto a los tres mayores escándalos en la historia futbolística italiana. 'Last Bet' es el nombre que el Tribunal de Cremona, ciudad lombarda a pocos pasos del río Po, ha dado a esta nueva investigación que interesa jugadores mediocres, equipos mediocres y viejas estrellas de la Serie A caídas en desgracias y con la humana necesidad de mantener su alto tenor de vida.
¿El móvil del crimen? Dinero, poco o mucho, según nuestro punto de vista. Desde 10 mil euros hasta 300 mil, por marcar en tu portería o no marcar un penalti. Y son muchos los jugadores que han denunciado la trampa, casi todos de Segunda B, un poco por amor hacia el deporte y un poco por ofertas demasiado bajas... ¿El lugar del crimen? Italia, moralmente, Asia, Singapur, formalmente. No hablamos de resultados, de victorias ni de playoff para el ascenso, si no de apuestas con dinero chino. La última pregunta entonces es: ¿es este un escándalo del fútbol o el fútbol como es ahora es un escándalo? Podemos apostar por cualquier equipo de cualquiera liga del mundo hasta de tercera y más abajo aún. ¿De verdad estamos convencidos que este tipo de dinero no pueda influir en las índoles y las ambiciones de jugadores siempre menos atletas y más hombres de portada y presidentes a un paso del fracaso financiero? Las lagrimas de Giuseppe Signori (3 veces pichichi de la Serie A y 107 goles con la Lazio) el día de su detención han mostrado la cara de un mundo pobre, abandonado y sin esperanza, la cara negra de un universo dorado que se dirige, con ojos cerrados, hacia un futuro hecho de dinero árabe y juegos de azar.

Los mayores escándalos italianos, a caballo de dos títulos mundiales.
1980: Cae la máscara
En 1980 el Tribunal del Deporte de la FIGC (el equivalente de la RFEFB en Italia) demostró la compraventa de partidos de la Serie A y de la Serie B que veían protagonistas equipos del calibre del Milán, Lazio, Bologna y Perugia en partidos trucados para garantizar altos ingresos en las apuestas clandestinas por un valor, entonces, de casi un millón de euros cada domingo. A final de temporada, el juez descendió al Milán y la Lazio a Segunda (Serie B), con condenas muy pesadas para el presidente del equipo milanés, Felice Colombo y jugadores del nivel de Albertosi y Giordano (internacionales con los Azzurri) o Damiani y Colomba, que hoy en día trabajan respetivamente como agente de futbolistas y entrenador...
1986: El escandalo alcanza todos los niveles
El 11 julio 1982, Italia gana su tercer título mundial frente a Alemania, en el Santiago Bernabeu, pasan pero tan solo 4 años para que el entero movimiento futbolístico italiano se arrodille otra vez bajo los golpes de su segundo escándalo, el más grande, en cuestión de números. Más de 24 equipos implicados, desde la Serie A hasta la Serie C2 (la Tercera), protagonistas siempre la Lazio a los que se suman Nápoles, Cagliari y Palermo. Un escándalo que toca prevalentemente el sur del país, con partidos arreglados con objetivos más deportivos que meramente económicos, legados a las apuestas y que verá plantillas enteras decimadas. Serán 30 los jugadores suspendidos, además de 12 entre presidentes y, por primera vez, entrenadores, entre ellos personajes del nivel de Aldo Agroppi (ex Fiorentina) y Renzo Ulivieri (ex Bologna). La Serie A es la que menos sufre este escándalo, demostrando cómo las organizaciones criminales consigan tener rienda suelta sólo en la categorías inferiores.
2006: Toca a los árbitros, la Juve baja a segunda
El año del Mundial en Alemania fue uno de los peores en la historia deportiva italiana, no obstante la consecución del título contra Francia, en Berlín, el 9 de julio. Esta vez no se habla de jugadores, de apuestas ni de partidos trucados para garantizar la permanencia en Segunda B de un desconocido equipo de la provincia siciliana o calabrés. El famoso escandalo de 'Calciopoli' revelará la existencia de un sistema de control del Calcio de parte de los dirigentes y profesionales más importantes en Italia del deporte rey, capaz de influir en la creación de calendarios y en la asignación de los árbitros hasta la misma gestión de la amonestación y suspensiones de jugadores. Deus ex machina de esta organización fue Luciano Moggi, director general de la Juventus, descendida a segunda, con la ayuda de dirigentes como Adriano Galliani del Milán, capaz de clasificarse y ganar la Champions League 2007, no obstante los 30 puntos de penalización. Una articulada red de contactos, entre dirigentes, agentes, representantes y presidentes federales que permitió a los dos mayores equipos italianos de controlar casi cada partido de la Serie A, hasta el punto de verse pedir favores, como en el caso del presidente da la Lazio, Claudio Lotito, que se lamentaba con Moggi de los pocos penaltis obtenidos en la primera parte de la Liga: en la segunda parte serán más de 12, casi uno por partido.
2011: La era digital y el dinero asiático
Tan solo cinco años después la famosa 'Calciopoli' y todo empieza con la denuncia de un jugador desconocido, tal Simone Farina, defensa del Gubbio de la Serie C1, al que le ofrecieron 200 mil euros por perder un partido de Copa Italia frente al Cesena. La organización, descubierta gracias a interceptaciones telefónicas, tenía su sede operativa en Singapur y gracias a los contactos con influyentes jugadores como Giuseppe Signori (estrella de Lazio y Bologna, delantero de la selección italiana a USA '94), Simone Bettarini e Cristiano Doni, entraba en contacto con equipos de Serie A, B y Serie C, ofreciendo ingentes cantidades de dinero a cambio de resultados que pudieran favorecer las apuestas procedentes de Asia. Como por ejemplo las relativas a las apuestas 'Over', que premian resultados con más goles, como Lazio-Genova 4-2 y Lecce-Lazio 2-4, ambos jugados a final de temporada.


